Ésta es la última parte de los apuntes de los puercos durante su pasada gira a Europa.
29 septiembre de 2011. St. Gallen, Suiza
La noche anterior tocamos en esta pequeña ciudad del oriente de Suiza. Un pequeño café que se llamaba La Buena Onda y donde la gente era idem. Eran pocos pero prendidos. Ésta fue la última tocada en Suiza. El saldo fue muy positivo. Nos recuperamos económicamente y, entonces, podemos seguir en la aventura. De ahí habría que dejar la camioneta en Berlín, viajar a Viena en tren y después regresar a Berlín para continuar la gira con la renta de otro transporte.
No contaríamos con que, de ida a Berlín, en la frontera se Suiza y Austria, la policía de este país nos exprimiría otros 120 euros. La razón: No tener pegada en el parabrisas de la camioneta una calcomanía que permite transitar por suelo austriaco a todos los autos extranjeros. Bonita unión europea, bonita.
3 de octubre de 2011. Viena, Austria
Uno de nosotros roncaba con muchos caballos de fuerza envuelto en su bolsa para dormir. Eran las seis de la mañana y lo despertó la sensación de un perfume dulce en el ambiente. Al abrir los ojos, se encontró en una estación de tren donde un ejército de adolescentes güeras, perfectamente bañadas y perfumadas lo miraban con sorpresa e incredulidad. Él estaba en medio de una aventura que iba a no sabía dónde y ellas esperaban la llegada del tren que habría de llevarlas a la escuela.
Por la tarde llegamos a Viena, después de casi 20 horas de viaje en tren, de haber pasado la noche en una estación de un pueblito austriaco y de que uno de nosotros, el más neurótico, obsesivo y estresado (no diremos quién), perdiera la maleta donde otro de nosotros (no diremos quién) llevaba sus mudas de ropa. Al día siguiente éste se metió a nadar al río Danubio. Él desnudo y sus trusas trueno en una mochila que iba y venía en los trenes austriacos.
Por la noche tocamos en el Shelter, un pequeño club que nos dio entrada. Para estas alturas de la gira, la banda ya suena como debe. Estamos bien aceitados, le hemos agarrado la onda al desmadre de los güeros e incluso podemos plantear el show con algunas referencias culturales que pueden ser cercanas a ellos. El concierto estuvo genial. Curiosamente, a diferencia de los otros conciertos, hay más público femenino que masculino. Dormimos en la casa de una chica buena onda que se llamaba Dessiré y conocimos a Christina que resultó conocer algunas cosas de la escena under en México y es amiga de las Kumbia Queers. También ahí llegó Rebe, una amiga de hace ya otras vidas. Ella es mexicana pero ahora vive en Inglaterra. Aprovechando las cercanías, se lanzó hasta Austria para vernos tocar. Platicamos mucho casi hasta el amanecer. Al regresar a Inglaterra, Rebe nos escribió un bonito mensaje del que reproducimos (con autorización suya) una parte por parecernos sumamente emotivo:
Furia, no puedo decirte lo bien que me hizo ver a la Puerquerama . . . qué Nuevo!, qué diferente! Tengo que volverlos a conocer porque me han sorprendido exquisitamente!! . . . Incluso la fuerza ha cambiado, creo que Puerquerama tiene algo que no ví con la Maquinita de Pachuca y es un convencimiento de lo distintivo de la Puerquerama que es su fuerza disruptiva . . . no por la disrupción misma, sino por lo que esa disrupción pueda traer consigo en forma de transformación política, transformación de nosotros mismos . . . Revolución con manos, dices, en una canción . . . en una canción con rabia, sí, una canción rabiosa! . . . También me confronta muchísimo verlos . . . Puerquerama y su historia despiertan mi memoria, no solamente mi memoria histórica que me susurra sobre un México que se revuelve en su propia mierda . . . sino una memoria personal, un saber del lugar que me parió, una vaga conciencia de las figures con las que crecí, un doloroso recordar que la vida incluye la muerte . . . la mía que es justo la que puedo darme a negar . . . Guardo un cariño y admiración sinceros y absolutos por este proyecto que traen entre manos
4 de octubre de 2011. Viena, Austria (Notas sobre los tiempos muertos en un tour)
Lo recomendable para las bandas que quieren hacer esto es que busquen no tener demasiados tiempos muertos. Y toquen, si es preciso, en estaciones de tren o en el medio tiempo de un congreso de biotecnología. No es recomendable tener demasiados tiempos muertos. En estos ratos de tremendo ocio unos se la pasan en el feisbuc, otros en torneos fraticidas de ajedrez. En uno de esos largos trayectos terminamos evocando nuestra niñez jugando “¡Basta!”. Entonces no hay como una banda de rock en gira que está tocando prácticamente a diario, sin tener tiempo, sus integrantes, de filosofar o paranoiquear sobre el mundo. Y es que en estos momentos, con más de dos semanas de viaje y convivencia extrema, es inevitable que los integrantes de una banda de rock se conozcan más de la cuenta. Nosotros que nos conocemos ya desde lechones pues hemos podido sortear sin bronca las diferencias. Pero hay incontables historias que hablan de que no todas las bandas superan este tipo de experiencias.
En un viaje como estos los integrantes de las bandas se conocen más de lo que deberían. Empiezan a aflorar las personalidades. Así como la historia de los pitufos, en un viaje como estos, las bandas de rock tienen a un cocinero, a un gruñón, a un bromista, a un filósofo, a un perezoso, un papá pitufo… incluso hasta alguno que propuso ponerse la peluca, cual pitufina, para resolver el estado de abstinencia erótica que merodeaba a la banda. Argumentó que él era un guerrero y que traía a la banda en el corazón y que estaba dispuesto a sacrificarse por sus compinches. La moción fue atendida por el resto de la banda con un incómodo silencio… Bueno, sólo era una propuesta, replicó. El clima de abstinencia también provoca estados sicóticos como es el caso de aquellos integrantes de las bandas de rock que empiezan a fantasiar más de la cuenta:
-¿Se acuerdan de la chica de la tocada de ayer?
-Había un chingo, ¿cuál de todas?
-La más buenota
-Había un chingo, ¿cuál de todas?
-La delgadita, de nariz recta y ojos azules, la que parecía doble de Uma Thurman
-Había un chingo, ¿cuál de todas?
-La que dijimos que parecía a Uma Thurman pero con pelo teñido de negro
-Ah sí, la de Pulp Fiction ¿qué con ella?
-Pues nada, que me pidió un disco. Y entonces le di el disco, estaba tan bonita que mejor se lo iba a regalar. Entonces me dijo “no, no, no, te lo compro” y entonces me dio un beso, y encima me lo pagó.
-¿Qué te pagó? ¿El disco o el beso?
-No sé. Yo creo el beso, porque el disco de todos modos se lo iba a regalar.
(Otro incómodo silencio sepulcral)
-Sí, cómo no -replicó un valiente sin pelos en la lengua
-Bueno, si no me quieren creer no me crean.
-Pues, sí, no te creemos
-Bueno, pues no me crean y ya.
-Pues, oquei, no te creemos
-Pues, bueno, está bien
-Oquei
El fantasioso se para de su silla, se da la media vuelta indignado, pero un instante más tarde vuelve a sus escuchas para exigirles con desesperación.
-¡No sean ojetes, créanme!
Pero sus escuchas no están ni conmovidos, ni convencidos, ya ni siquiera lo miran.
06 octubre de 2011. Berlín, Alemania
Llegamos a Berlín y ahí, para nuestra fortuna, todos nos echaron la mano. Creo que gran parte de los logros de las giras cuandos las bandas comienzan a hacerlas, tienen que ver con que tengan alrededor de ellas un grupo de personas solidarias que tienen la mano cuando más se necesita. En este sentido nosotros llegamos de Austria a Berlin sin tener claridad donde íbamos a pasar la noche pero todo se resolvió gracias a estas redes: Fer de la Calzada de los Muertos nos contactó con Raminta, una amiga lituana que conocimos desde hace 5 años, y Raminta nos contactó con Raúl, un mexicano que nos habíamos topado hace años en otra tocada en el Foro Alicia. Él tiene ya un largo rato viviendo en Berlín. Nos quedamos en su casa cotorreando hasta el amanecer.
Al día siguiente, la tocada fue en La Cueva, un pequeño foro adaptado en el sótano de un edificio en el barrio de Kreuzberg y que, en poco tiempo, se ha convertido en el centro de la escena latinoamericana en Berlín. La noche aquí resultó lo más parecido a una tocada en México. Seguramente la mayor parte de la gente que nos acompañó eran latinos o alemanes con algún entendimiento del español. Al ver la composición del público, hicimos una pregunta obvia: “alguien habla español aquí?”, la respuesta fue unánime. De este modo, pudimos hacer nuestro teatrito de manera más fiel de cómo se desarrolla en México. Fue una tocada sumamente emotiva.
El aprendizaje de esa noche fue que es mu importante el asunto del idioma para mostrar lo que somos como banda. Lo decimos por la pretendida idea política y crítica que tienen nuestros textos. A pesar de que en todos lados nos recibieron muy bien y la gente respondió favorablemente a nuestro rollo, es un hecho que fue en Berlín (y obviamente en España) donde nuestra idea como banda fue donde mejor se entendió.
La noche la acabamos enfiestados, cada quien amaneciendo en casas diferentes. Unos con Raúl y otros con Ana, una amiga de Raúl que hablaba español y otros con Bere, una mexicana que es amiga de otra amiga alemana que vive en México pero que al igual que ésta acabó haciéndose amiga de la banda, uff… Lo dicho, siempre es importante contar con redes, gente alrededor que hace posible estas aventuras.
07 octubre de 2011. Rathenow, Alemania
Al día siguiente de Berlín, tocamos en el Café Handenmengue. Ahí nos llevó Marc Varesco, a quien aún le debemos su porcentaje de la entrada de ese día. Y es que fue algo extraño: A él nunca lo conocimos en vivo y todo el arreglo fue virtual a través del teléfono y el correo electrónico. De hecho, Fer, quien nos lo contactó, tampoco lo conoce en persona. Aquí fue el inicio de la amistad con Pietro, un compa italiano que se convirtió en nuestro guía en el resto de la gira, llevándonos con su camioneta. La noche fue muy prendida, tocamos casi dos horas. El Café Handenmengue es una casa ocupada en este pequeño pueblito situado a poco más de una hora de Berlín. Todo tranquilo hasta entonces, el toquín estuvo genial y la gente mejor. Pero la mañana del día siguiente fue bizarra: Ange, la mera-mera comandanta del lugar, tomó por asalto nuestro dormitorio atacándonos con una pistolita de agua (con agua, claro). Su sensual vozarrón agudo taladraba nuestros sueños eróticos acumulados con más veinte días de gira: Good morning, water police…. Wake up, pigs!!
Ni cómo contradecirla: Ange es un mujerón de 1, 80 m, de complexión robusta y cabello rojo con corte a la mohicano.
A las pocas horas estábamos ahí, en medio de una postal inolvidable: eran las 9 de la mañana y estábamos jugando cartas con un grupo de punks que se la amanecieron en la fiesta. Ange, en plena locura punk intentó quedarse con un recuerdo peculiar de la banda y buscó cortar el mechón de cabello a uno de nosotros con una cegueta oxidada. No tuvo éxito. Al poco rato, nos encaminamos a la estación de tren rumbo a Hannover donde tocaríamos en la noche. Fuímos guiados por un compa que amablemente nos acompañó porque, según él, esa pequeña ciudad es una madriguera de extremistas de derecha que nos podrían atacar. No vimos más que un par de viejecitas que tomaban uno de los últimos soles que iban a quedar en el otoño alemán. Casi perdemos el tren porque nuestro amable compa iba acompañado de una pobre perrita que apenas y podía moverse pues debajo de su cola le colgaban unos desafortunados tumores que la hacían caminar con mucha lentitud. Finalmente alcanzamos el tren, desde ahí vimos a nuestro compa punk despidiéndose levantando efusivamente su brazo. Esperemos que a estas alturas la perrita esté mejor.
08 de octubre de 2011. Hannover, Alemania
Esta noche tocamos en el Faust. Un enorme centro cultural. Ahí nos llevó Peter, un tipo simpático con el que hablamos acerca de rock y futbol. Todo iba bien, hasta que valió el ampli de la guitarra que habían rentado en el lugar. Lo sustituyeron con otro pero que no dio al ancho. La tocada estuvo bien a secas. La mayor parte de la gente nos respondió bien, pero creemos que fue la más floja de todas. Estuvo bien a secas. No hay mucho más qué decir.
14 de octubre de 2011. Marburg, Alemania
La última tocada de la gira: Partimos en la camioneta de Pietro hacia esta pequeña ciudad en el centro de Alemania. Parece que muchas de las cosas que aquí suceden giran en torno a la Universidad: mucha vida estudiantil alrededor. Llegar ahí fue toda una aventura porque nos encontramos con unos embotellamientos tremendos en la carretera.
Finalmente llegamos al KFZ, lugar de la tocada, con unas ¡3 horas de retraso!; montamos como de rayo todo y en 45 minutos inició el toquín. Fue bastante gente, de entre la inmensa mayoría de alemanes sobresalía un chico moreno que se puso la verde. Siempre será fácil reconocer a un mexicano en el extranjero. Él nos ayudó a traducir a algunas cosas con la gente. Sonamos duro y bien a pesar de improvisar la prueba de sonido. La gente nos hizo volver dos veces más al escenario. Al momento de terminar con este toquín entra uno en un estado esquizofrénico: una parte del cuerpo quiere tomar el primer vuelo a México, llegar a su casa y descansar de un mes intenso, y otra parte que quiere seguir con más.
La gente del KFZ nos puso en un hotel muy fresón con desayuno buffet. En la habitación de uno de nosotros sonó el teléfono de Pietro: “Chicos, vengan pronto porque hay un desayuno fabuloso y esto se acaba”. Ahí vamos todavía con la lagaña soldada al ojo, pero agarrando viandas, quesos y jugos. En la mesa alguien le untaba mantequilla a su sandwich de salmón con queso holandés, diciendo: “Y pensar que hace unos días estábamos durmiendo en una estación de tren”.
Ésta fue la gira: Un montón de aprendizajes, también varios errores que, quizá, volveremos a cometer.








